sino ha de aceptarse a secas, o sí, también puede con copa
y luego se ha de enderezar nada más diciendo un pero:
bajo el sol que tiene en la boca.
Lo que dispersa las nubes acumuladas y da lugar a una serena claridad del cielo, es el viento. Vientos que se siguen uno a otro. Así mismo la ininterrumpida actividad de la palabra funda, difunde y da cumplimiento a todos los asuntos acumulados.

Let me see within my eyes the land where I must come back
Go, please, go from the horizon that I want to see
let me hear within my ears that sound I should not forget,
go from this veins pulse.
You have taken my land far from me, you have taken its place
I have stayed suspended too long in your intimacy,
there where I am no longer a foreign , where I never have been native
¿Can I return from you? Let me, I need to return before my name´s change.
Let me go, even by parts
first my tears, second my voice, my toes third
Let go most of my body, even if you save a piece of the marrow of my zest.
S t a g n a n c y; I can be in you no longer, so remote,
where now there are not new hellos and there are no farewells.
Con un gracias a Diana Matisz

Para Mauricio
Se acomodó tan orondo en mi nube,
Desde allá me enseña a orar desnuda
y ya sé hacer trenzas con las líneas divisoras. (Las que separan vida y muerte.)
Desde ahí, me hace ver las cosas que me orbitan como satélites y las cosas a las que orbito como satélite.
Desde allá, me hace partícipe del milagro de la multiplicación de los ojos. (Aprendí también a no pestañarlos al unísono.)
“Nunca has de justificar tus peregrinajes a mí; nadie me ve en tu nube”.
“Ser físicamente improbable es la paradoja que interroga el cuerpo del sueño, pero tú has de huir de explicar las cosas fáciles, de seguir las huellas de los pies;” “si necesitas de huellas, sigue las de los lepidópteros, mujer, las de las polillas.”
(Dirán ustedes que soñarle es tributo; yo, siguiendo a la mariposa, explico que es visita.)
Acá en la Tierra, solía tenderme a pernoctar en su solapa y dejé ahí mi rostro de Verónica,
también marcas de mis uñas en el papel de cera de sus cartas y en la lápida de su tumba sin fondo.
Acá, dicen que se fue a dormir entre las patas del elefante que sostiene al mundo mientras está parado en una tortuga que nada en un mar de leche; (Es que todavía piensan que el más allá es plano.)
me aclaran que se fue y con él la orquesta en vivo,
que se fue y que si es mi fanal, ahora es sólo un fanal de la memoria
y bueno, sí, nuestras conversaciones ya no son palpatorias,
ya no hay remolinos nocturnos, ni nudos de piernas, es cierto;
quedó mi piel tachada en negro progresivo e indeleble, es cierto;
su cuerpo deshidratado, como flor en libro, quedó en los espejos secuestrados: fotos, vídeos, autorretratos y otros, es cierto.
hay cosas en formol;
pero también dicen que es material para la molienda mental, para el trapiche emocional que destila imperceptible pero imparable el espirituoso olvido; y eso, no es tan cierto.
Sé que le crece un pasto fino a los nombres en desuso, (¿Cito?)
pero no hay lobotomía que pueda amputarme su asistencia al nimbo
y es que quedamos en el rescoldo eterno. (Rescoldo es un buen nombre de nube.)
Acá en la Tierra, la improbabilidad estadística afirma que no hay nubosidades, pero he de rechazar las cosas así de fáciles; cómo él me lo había pedido.

Creemos que fraguamos huecos considerables,
que le pisoteamos el rostro y que lustramos magníficos incendios en su dermis.
De desobediencias, de usos depravados nos alabamos,
en autoreferencia voluptuosa de punición sugerimos lo no controlable
pero no podemos hacer llorar a una diosa, ¡parvulum humanitatis!
y sentirnos dueños de la culpa es el principal onanismo,
inventar la mala conducta y el castigo, cometer lo castigado para elevarnos siquiera al rol de antagonistas.
Ayy opinamos que la mancillamos y es que quisiéramos ser, ser aunque sea sus violadores,
decimos que absorbe por el geológico cutis su alimento y que tóxicos estamos todos los inhábitos; es que quisiéramos ser, ser aunque sea su pathos.
De catástrofe le adjetivamos a uno sólo de sus guiños, a un mover la mano
y vocalizamos elegías y nos flagelamos en lutos: "fue una tragedia natural", como si natural pudiese ser palabra que acompañe a trágico.
¡Egóticos ántropos!, lejos estamos de llegar con ella a la simbiosis, no somos ni sus excresencias, ni sudores, menos poluciones, seremos quizá ácaros asustados replegados en sus membranas,
sólo ericitos en su mineral con puntas casi romas, con fusiones atómicas.
Ella tiene nuestros cuerpos como confeti en los cabellos, nos sacudirá más temprano o menos luego.
Está intacta de mano de hombre, no somos su problema sino el nuestro, su problema es, sí, el Sol que la subyuga.
Todas nuestras carnes pasadas ni una perla roja son de su diadema tropósfera
Ayy isótopos radiactivos de utiliería, nada para su manto de terciopelo eléctrico acostumbrado a transformar rayos cósmicos.
Ella es la inmaculada, no hay mancha de hombre o mujer que pudiera andrajarla,
ella que tiene el torno que moldea el magma , no se preocupa, hermosa alfarera, ni se inmuta
sus venas transportan escombros y ciudadanos desde hace lo incontable,
ella ya diluvió, pasa hielos y desagües, tiene su menstruación periódica,
ella es mucho más grande que la soberbia
ya estaba antes de la enunciación y volverá a estar innominada,
todo es como debe ser.




entonces he de privilegiar;
como a toda mirada que corta
también se me antojan jerarquías
esta vez, veamos, del listado corporal.
Los ojos no, por dependientes de la luz,
por adherir a los visibles obviando lo que no está.
Sí la cavidad del vientre, nicho de gestas, cajón de guardar.
Los muslos no porque se bifurcan
obligando a optar entre izquierda y derecha
o, en su caso, a turnar
y en los intersticios temporales (los de los turnos)
se oportunan los malos soplos.
Sí su vértice, a la cuenta multiplicador:
uno que cuando a- coge dos,
un primo tres si cuenta el conjunto como unidad.
La boca que habla, ríe, besa, grita, suspira, calla, discursa; no,
por orquestal
y no por peligrosa hueca con voz.
Los pies sí, sobre todo el diestro
en honor al hemisferio izquierdo,
sí los pies porque arrastran la colección de órganos
y lo hacen guardando ritmo, alegre compás.
La nuca sí por silla turca,
caprichosamente por tal nombre,
sí por literario, por estético el asentamiento glandular.
Cuello y espinazo por la actividad eléctrica sí;
por vías del rayo microósfero sin trueno sí.
El estómago no por asustadizo, por ácido, por ruidoso,
no, por aceptar cualquier cosa, hasta lo que le hace mal,
y luego desagradecido o agradecido
tener que devolverlas incomibles ya.
El hígado sí por cedazo,
solamente por tener criterio para filtrar.
Nalgas, pulmones y senos no,
por pares, por eso mismo de escindir atenciones.
La nariz sí, por aspirante y con memoria ella.
He ahí para esas piezas seleccionadas
que me discrimino la ergonomía.

Por decir un parecer no coincido, 

Negada la fruición se publican,
desinchados del antojo mis coterráneos,
flácidos de impulso,
iterativos en las generaciones que tienen los rubores
remojados en cloro de palidecer,
burdamente correctos y corregidos,
entorpecen sus voluptuosidades,
pobrecitos ahí engreídos de su despojo de raudales,
ciegos a la metáfora natural de los cuatro ríos: los ardorosos caudales.
Será que se comen las pasiones en lo oscuro,
allá lejos del escarnio de haberlas,
que las tienen guardadas bajo la almohada
para lamerlas cual dulce de navidad que hacen durar hasta mayo
¡qué fuera pintoresco eso!
Será que me mienten, sí eso, en abundancia,
y se desdoblan en paralelos desahogos abstrusos,
¡qué fuera feo aquello!
Será que se aguantan porque tienen enormes vejigas
¡poco saludable condición!
o que, ciertamente,
tienen en la templanza más complacencia
¡respetable circunstancia!.
Talvez se sentirán ya bastante follados ellos
por esos líderes de secta: la tarjeta plástica,
el latón prestigioso y el cambiario documento
¡qué fuera vulgar el estado ese!
(Conjeturas provisionales todas estas, de mi facultad de apetito)
Yo, siendo también nativa de la ciudad regada,
no sé por cuál pulso pude conjurar a la vida
y botada, loca de generosa ésta
me dio aún más afluentes que metaforar.
Comunico para propósitos del registro del cabildo,
que hasta ahora no necesité suicidios
como les pasa a todos los profundos
que se sacan los calzones,
que dicen nalga,
que no se confiesan los sueños si nada más han hecho que confesar
(evangelio según los catequistas y las amigas catequizadas);
no me han salido pelos en las manos
ni me he convertido en pescado,
no me han brotado tres seis occipitales, les cuento,
por más taco de sentimientos, latex, papel y otras curiosidades
que a veces me congestionan las vías de deambular,
mezcla de ingredientes esa
que según la gastronomía femenina de la zona,
no se juntan en nombre del buen nombre de la estirpe gloriosa
y que supieran a gatuperio, sabor de cholo.
Nunca me supieron a tan advertida bilis, comento,
aunque algo de verdad tiene eso de un cierto sabor autóctono
pero ¡qué es más bien sabrosa la masa mestiza!
No, no he conocido el infierno, informo,
por más intolerancias suyas que he cometido
y por más que intolerancias me brotan propias y paradójicas
para con los laicos de la conducta,
que ni siquiera llegan a legos, lejos a abates,
pero dicen comportamiento de papa.
Declamo poético denuesto contra su artificial recato,
apóstrofe en el sexo
que bendicen si no despliega el doblez de la sábana,
yo en cambio la arrebujo, !mil veces la reburujo¡
yo fui amancebada,
y madre sin anillo,
yo fume y me tatué y me perforé con gusto
sin dejar de ser hija de la ciudad que es también de mí,
soy amiga de sus moscas
y la única cruz de dedos que hago es para la indiferencia.
Con vista de microscopio,
par de ojos de acercamiento para distinguir las cosas,
con lengua de hilvanar para no dejar sueltas
las palabras merecidas y siempre descosidas de los anales,
hábiles en plácemes y terrores
ésta y otros paisanos
por suerte alteramos su crónica lacónica,
eso, verán que agradece la historia además de la comidilla.


me ha traído una carta
en ella me dice que cayó depreso mi hermano,
la carta dice el motivo que ha cometido,
por estar suelto, disjunto y disperso
es autocondenado al engrillamiento.
Yo que me encuentro tan lejos, esperando la noticia,
me viene decir la carta,
que tampoco he sido justa en el abandonamiento;
si caso esto es el motivo, presa también voy sargiento, sí.
Métame con él al cepo pa decirle que he notado
que buscarnos en la ausencia no es bronca tarea
si recordamos de nosotros
bajo el cobijo abrigado
de ser los dos quienes más saben de nos,
si vamos pa depositarnos todo completo
en las blandas fraternas manos
que nacieron con muñones
donde iban los dedos de acusación,
si vemos los cuerpos espiralados y marcados
por igual liana dura, alga de ADN, sí.
Déjeme en la misma celda sargiento
pa decirle que haga uso de esto mío
que es suyo por herencia y también por vivencia,
pa decirle que juntos somos humildemente poderosos
y por eso habrase visto la insolencia, barbarie y alevosía
de la dictadura del adormilamiento,
que por la fuerza de la confusión quiere
mantenernos unos, esparcidos, exiliados;
que no haga caso a eso que hablan de la distancia
que desde el ahora no mediremos en kilómetros
como en omisiones, sí.
Quiero volver a nuestra tierra
que ya no es de minerales ni de limítrofes mojones,
sino nuestra conversación insubordinada,
constructora, fructuosa, favorable, sí.
Voy hermano mío, que nos encarcelen a los dos
y en la prisión conjunta
podremos planear entrañable revolución.
Por suerte tengo palabras,
para llorar mi dolor,
también tengo una hermana y un hermano,
fuera del que se engrilló,
todos son revolucionarios,
con el favor de mi Dios, sí.
A dónde fueres haz lo que vieres… pero por más que ejercito el gesto, en mi cara de capulí se me pesca que no soy de aquí.

-¿Father?
-yes son
-i want to kill you.
-Mother...i want you.
(The doors)
¿Por qué madre me enseñaste a amar de esta forma que me vulnera tanto? Entre el amor o la defensa escogiste lo primero para enseñar; entre matar y morir: morir; entre dañar y pelear: poner la mejilla; entre hablar y sermonear: escuchar; entre pedir y recibir: dar; entre ser y tener: regalar.
¡Los zapatos del otro o los pies descalzos, que al final todo es prestado!
Apostaste a lo más alto y me trepaste a donde hay pocos pares, a donde es solitario, tal vez te falló tu instinto de mamífero, el de incubar la sobrevivencia y es que la mayoría de madres, madre, enseñan a atacar primero. Ahora que ya no bebo de tu leche, sé que podría hacer una elección diferente, una renuncia conciente a tu escuela no ortodoxa de la ortodoxia de perogrullo, pero ¿cómo hacerlo? si ya me mostraste lo irrenunciable por perfecto, lo inevitable por paradigmático, lo abrazable por utópico, lo incontrovertible por inteligente, lo superior por divino. Ahora que soy madre hasta enseño lo mismo: más para la trascendencia menos para el mundo.
Encima, de ti padre aprendí el poder del placer y su residencia en el cuerpo, viéndote en escasez y en excesos aprendí a lavarle de culpas, a ponerlo en su justa medida, la forma justa del amor, de verte aprendí que no le es contradictorio. Imagina madre entonces qué tan deshabilitada para este mundo de egoísmo me hicieron ustedes dos, me pusieron en antagonismo; ¿no sabían acaso que aquí todo se maneja como estipendio?, el objetivo es el dominio, ganar o ganar, el querer es competencia de querer menos, el sentir es menos sentir y la victoria es abandonar al que queda amando. La realidad es diferente, madre, padre, como lo debieron haber notado, hoy por ejemplo no hay quien entienda, no hay quien acepte, no hay quien no abuse, no hay quien no ridiculice lo que me enseñaron. Ayyy padre, el resultado es esta soledad y aún más porque ustedes tuvieron la bondad de morirse.
Madre, consuélame recordando que es algo lo que voy dejando en el camino, las miguitas de Hansel, dime que voy haciendo la diferencia, que el camino largo es de más provecho, pero humanízame la recompensa que no la quiero en la otra vida y hoy estoy en mi monte de olivos. Padre dime que nadie me quita lo bailado y dime, por favor dime, que mis células no se reproducirán locas y solas dentro mío, que no moriré de cáncer por acumulación de tanto amor adentro, como ella; dime que no moriré de un aneurisma, de estiramiento de la vena por los litros y litros de sangre que la pasión bombea, como tú.
Denme alguna señal ectoplasmática de que habrá alguien que acepte mi amor, qué sea él, si es posible, que yo sé de lo que es capaz aunque él mismo no lo sepa, vaya!!!!, algún consuelo por hacer lo correcto.

¿Cómo es ser mujer? ¿Esa cavidad, tu vientre
donde nada el rocío? ¿Cómo es tener senos
y leche y el viento jugando con tu falda?
Y esas nalgas que son como dos horizontes.
¿Cómo es tener esa voz que acaricia
en la oscuridad, cuando arde el fuego
en los cuerpos, cuando se detiene el arco iris
en la mismísima sombra de los cuerpos?
¿Cómo es desnudarse desde tu cintura? ¿Qué es
esa sangre entre tus piernas, de dónde, hacia
qué mar, por qué tiene color de flores?
¿Cómo es amarme? ¿Cómo es quedar
ese olor mío en ti?
Un poco siendo el uno en el otro; un poco
mirada vertiginosa,
ciega,
caracol de un relámpago que sueña.
(de Respirar en el desfiladero)
Todo lo melodramático si,
pasillo guayaquileño corta venas,
nuevo folk,
…me envolverán las sombras,
,,,escribiré la historia con tinta sangre
o Bjork.
Generación decapitada, si, más poético,
generación de sobredosis no, no Janis, no Kurt,
que era perdida y para el dolor hay que estar,
no grito latinoamericano que doliente y todo
siempre supo a esperanza.
Por ahora no Sabina que muy fancy,
que muy obligatorio en el círculo cool,
que se quiere dolor de verdad.
No blues que muy gospel
y se trata de alejarse de Dios.
Todo lo sufriente, dale,
Talvez algo punk.
No Marilyn Manson que muy E entreteiment.
No hard core que muy supongamos que duele.
Bolero antiguo y tango pasan,
Si violin solo… no flauta traversa.



No somos de la mayoría de la renuncia adelantada,
de la indolencia laxa, no somos de esa mayoría,
no somos de la mayoría de alegría moderada.
En el Eros subversivo, sedicioso, insurrecto somos minoría,
somos de la minoría que huele la falsía,
minoría de litúrgicas prácticas de confianza;
en la controversia audible y en la percepción de la trampa, minoría.
Ni nos sumes, ni nos restes
en tus conteos estadísticos volubles, noveleros, tornadizos,
no somos variable manipulable,
no somos informantes generosos para esos tus propósitos.
Es cuánto más rápida la dinámica de nuestros fenómenos
que tu cuantitativa y redondeante capacidad de procesamiento,
no podrás, dada su anacronía inmediata, dado su ser urgente,
validar los datos que crees que obtienes,
ay!!! observador vigilado.
Somos quórum suficiente, no gran masa,
somos aquella minoría, esa minoría y la otra minoría,
Esas, tantas que hay y que tus adiciones sustractivas
funden y confunden para poder hablar de mayorías.


Tuve ceguera de espejos
porque esos asoman a la maraña submariana,
a la yo sin punta de madeja.
porque descubren y no satisfacen.
Tuve miedo de escudriñar los fondos
porque la cuenca estaba atiborrada
con materias de densidad humana.
Me dejaba crecer la miopía y la catarata,
buenas guardianas del secreto
que esconde la memoria selectiva.
Mis daños estructurales se burlaban
de los divanes, las lecturas de manchas
y la libre asociación de palabras.
La piloto automático que maneja
al instinto de conservación, al de autosatisfacción
me protegía de mi misma con más fuerza que maña.
Superyo notable,
me evitaba confrontaciones con el olvido,
conciliaba con la omisión y la negligencia.
Pero cada cierre de ciclo, cada año fiscal
algunas de mis personalidades sugerían inventario,
balance de positivos e inversos, rendición de cuentas;
y no fue el psicoanálisis el que
me devolvió la vista de espejos,
It was the bad girl´s sindrome,
rehabilitación de la yo villana
que se jacta de anormal, de vulgar anomalía,
que se solaza en lo abyecto, en el común avieso,
que se sabe sanguínea, ordinaria inicua,
que se conoce descompuesta, corriente imperfección.