jueves, 13 de junio de 2013



Una vez que pase la época de las grandes conmociones
(Porque va a pasar, lo dicen sagradas manifestaciones)
Y que se dé paso a las periódicas pequeñas agitaciones.
Una vez que se asiente la lluvia torrencial,
(porque se va asentar, lo dice la tierra que la conoce)
Y que se dé paso a la episódica brizna.
Entonces y ahora, agradeceremos las aterradoras, las terroríficas fuerzas
que limpiando abrojos bruscamente arreglaron la ruta
y prepararon el adentro para el imponente romper de las flores de nuestro querer.
Y ya nos vimos, ya
capaces de combinar tensiones con alegrías,
de desprendernos de la razón y otras posesiones,
ya buscamos y bajamos bendecidos del refugio en las alturas, ya.
Ya fuimos ese alguien capaz de cuidar de lo más reverente, ya.
No habrá que lamentarse por nada, ni por el temblor,
todo se ordena naturalmente
y lo que es bueno que se había perdido será devuelto
por su propio derecho
y lo que es bueno que no se ha tenido será entregado en ofrenda
por ese fuego purificador.

¿Hasta cuándo estarás conmigo?
Mientras sea esta viva mortal
y muerta más.

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